La naturaleza

En algunas partes del país, el invierno puede llegar a ser muy duro. A veces es difícil encontrar la manera de tener contacto con el mundo exterior cuando baja mucho la temperatura y por eso nos quedamos mucho tiempo adentro de casa. Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que los niños deberían tener contacto más seguido con la naturaleza porque es una parte esencial del crecimiento (incluso cuando hace frío).

Para casi todos los adultos, los recuerdos de la niñez se remontan a esas épocas maravillosas que disfrutaban al aire libre construyendo un fuerte de nieve, cazando mariposas o jugando kickball hasta que se hacía de noche. Por causa de varios factores, hoy en día los niños pasan mucho menos tiempo afuera que sus padres y mucho menos que sus abuelos. Como sociedad, pagamos un precio alto al dejar que los niños jueguen adentro.

Además del importante crecimiento en obesidad infantil, algunos expertos sostienen que puede existir una conexión entre la pérdida de contacto con la naturaleza y el crecimiento de afecciones sociales. El incremento de trastornos de conducta y de la cantidad de niños que toman medicamentos para modificar su conducta, la falta de respeto hacia el planeta y nuestro rol a la hora de cuidarlo en parte se ha atribuido a esta falta de tiempo para disfrutar de la naturaleza.

El contacto regular con la naturaleza ha demostrado tener muchos efectos positivos tanto en el desarrollo intelectual como físico de los niños. Jugar al aire libre sin restricciones también permite desarrollar la sensación de creatividad y aventura. Para muchos niños, el hecho de poder conectarse con la naturaleza brinda una sensación de calma y de pertenecer a una comunidad más grande. Estas sensaciones ayudan a disminuir el estrés (especialmente en niños) y tener menos dificultades de conducta. Pasar tiempo al aire libre también parece relacionarse con una mayor capacidad de pensamiento crítico y la habilidad para poder manejar y resolver problemas.

En La Petite Academy, es un compromiso pasar un rato en contacto con la naturaleza todos los días (si el clima lo permite). También buscamos maneras de trasladar el mundo natural al aula para que los niños tengan mayor oportunidad de interactuar con cosas que pertenecen a la naturaleza. Los niños aprenden explorando a través de sus propios sentidos, y no hay nada que estimule los sentidos como las cosas que pertenecen a la naturaleza.

Busque la manera, como familia, de poder volver a conectarse con ella. Incluso en invierno, jugar un rato a la búsqueda del tesoro puede ser un breve recreo para el encierro. Arme un jardín de hierbas adentro o plante semillas de las frutas y verduras que le gustan y vea lo que sucede. Tómese un rato y explore el suelo que rodea su casa, excávelo e investigue cómo cambia de una temporada a la otra. Acerque con cuidado la mano de su bebé para que toque un árbol. Cuéntele lo que se siente. Todas estas pequeñas iniciativas sirven para mejorar la conexión de los niños con la naturaleza que nos rodea.

No existe nada igual como la naturaleza. Los deportes organizados son divertidos y contribuyen al desarrollo físico de los niños. Los programas sobre la naturaleza brindan información a los niños acerca de los animales y otros aspectos del mundo. Sin embargo, si queremos que se beneficien de todo lo que la naturaleza puede ofrecerles, no queda otra alternativa que remangarse los puños del pantalón y chapotear en el lodo.