La respuesta es jugar

Los niños pequeños tienen muchísimas sensaciones e información todos los días. Luchan por comprender sus experiencias y racionalizan el mundo y su lugar en él. ¿Cómo puede hacer un niño de cuatro años o incluso más pequeño para racionalizar este mundo complejo? La respuesta es jugar: sabemos que los niños aprenden y se desarrollan a nivel social, emocional, cognitivo y físico con el juego.

A través del mismo, los niños pueden experimentar con libertad, pueden jugar a ser diferentes personas y adquirir nuevos roles (mamá o papá, un bombero o el lobo malo). Puesto que jugando los niños tienen la oportunidad de fingir, pueden ver el mundo desde diferentes perspectivas. Al jugar, los niños pueden ordenar y organizar todo tipo de materiales y usar objetos que tengan a mano para representar otros. ¿Cuántas veces escuchó a su niño sostener un objeto y decir: "Haz de cuenta que esto es (un avión, una flor, un perrito, etc.)?" La capacidad de hacer creer con objetos es importante en el desarrollo del pensamiento del niño. Jugar también es una de las herramientas más importantes que tiene el niño para expresar sus pensamientos y sentimientos.

A medida que crece, podrá ver las etapas de desarrollo que se manifiestan en su juego. Alrededor de los dos años, los niños hacen que lloran, duermen o comen. Luego comienzan a incorporar animales de peluche, muñecas y otros juguetes. También comienzan a jugar con objetos: una caja se convierte en un auto o un bloque puede ser un teléfono.

Cuando los niños tienen alrededor de tres años, les gusta jugar a simular con otros. Su juego se torna más complejo. Los niños de cuatro y cinco años se concentran en tomar diferentes roles, en especial el de los adultos que forman parte de sus vidas. Estas primeras experiencias de juego tienden a enfocarse en sus experiencias en casa. Los niños simulan cocinar, limpiar, cuidar al hermano menor, ir a trabajar, etc. Este tipo de juego ayuda a los niños a racionalizar su mundo y trabajar con miedos y ansiedades en un entorno seguro.

Hay muchas maneras de fomentar el juego en casa. Una manera es apagar el televisor y guardar los videojuegos.  Cuando compre juguetes, compre los que no tienen reglamentos para que los niños puedan desarrollar su creatividad e imaginación. Invierta en los intereses de su niño.  ¿Está fascinada por un libro que leyeron juntas? ¿Habla todo el tiempo de una película que la familia vio junta el último fin de semana?  Dele a su niño accesorios para que use cuando juega.

Una de las experiencias más importantes de juego que tendrá el niño es con usted. ¿Puede imaginar una experiencia más gratificante que jugar junto a él?