¿Su hijo tiene demasiadas actividades?

Hace una generación, pocos niños tenían la cantidad de actividades organizadas en sus vidas como la tienen en la actualidad. La mayoría de los días tenían que ver con ir a la escuela, jugar en el patio o en el barrio, cenar con la familia y prepararse para ir a la escuela al día siguiente. Algunos niños tenían clases de piano, prácticas de béisbol o clases de ballet una tarde a la semana, pero muy pocos tenían acceso a la gran variedad de opciones de actividades que se ofrecen en la actualidad.

Si bien las actividades extracurriculares son una oportunidad de aprender habilidades importantes, hay familias en la actualidad que, con las mejores intenciones, a veces sobrecargan a los niños de actividades. Hay algunos que no tienen una actividad extracurricular a la semana, ¡sino dos por día! Algunos hacen diferentes deportes en cada temporada y también los inscriben en clases de danza, música, karate, natación, clases de arte, clases particulares, programas para estudiar un segundo idioma y mucho más.

Estas actividades ahora se ofrecen en edades cada vez más tempranas. No es extraño escuchar a un niño de tres años discutir y comparar su itinerario atareado.

Programar tantas actividades puede traer consecuencias perjudiciales. Es estresante correr de una actividad a la siguiente. Es agotador estar entre un grupo de niños que tiene un programa organizado todo el día y luego llevarlos a otra clase estructurada. Los niños necesitan tiempo para jugar y relajarse de la manera que ellos quieran. Además, al tener menos tiempo libre con la familia y los amigos se pierde parte del desarrollo emocional de los niños pequeños.

Si está preocupado de sobrecargar el tiempo de su hijo programándole actividades, debe hacerse estas preguntas: ¿Esta actividad es buena para la autoestima de mi hijo? ¿Esto realmente le interesa? ¿Está demasiado cansado? Si la respuesta a alguna de las preguntas es sí, debería reconsiderar la programación extracurricular de su hijo.