Ayude a su niño a tomar buenas decisiones

Usted quiere lo mejor para sus niños —para que se conviertan en personas independientes y seguras que sean capaces de tomar decisiones saludables a lo largo de sus vidas. Los inicios de esta habilidad comienzan a los dos años de edad.  Es importante que hable con su niño para que tome buenas decisiones.

Hacer elecciones

El hecho de saber de qué manera contribuir para que los niños adquieran esta habilidad mientras crecen depende de los adultos que forman parte de la vida cotidiana del niño y especialmente de su familia cercana. Los expertos en desarrollo infantil cuentan que los niños pequeños y preescolares tienen la necesidad de vivir en forma autónoma o tener la sensación de que gobiernan su mundo. Por eso a los niños de dos años les encanta decir que no. Comienzan a darse cuenta que tienen cierto control sobre las situaciones en las que participan.

Para nosotros es importante respetar las negativas del niño de vez en cuando para que puedan tener una experiencia saludable de su propio poder. Más adelante, cuando sean adolescentes, estos niños que han tenido experiencia como seres a los que se les ha respetado sus decisiones, serán quienes puedan decir que no cuando un compañero los instigue a hacer algo que no quieren.

Por otro lado, la sociedad americana de la actualidad tiene muchos ejemplos de padres que parecen querer ser amigos de sus hijos y nunca decirles que no. Esto genera que los niños tengan la sensación equivocada de que son completamente poderosos, de que sus elecciones son siempre correctas y que no tienen que respetar a los adultos. Los expertos en desarrollo infantil (y las abuelas y abuelos experimentados) saben que los niños necesitan que los adultos les pongan límites, que son los que comprenden mejor el mundo. Algunos padres se sienten culpables o tristes si el niño no comprende o no está de acuerdo con las decisiones de los adultos, pero esta sensación no debe influir en nuestras decisiones como padres. La efectividad de los padres está en que siempre deben luchar por encontrar un equilibrio saludable entre las decisiones del niño y el adulto dentro de la vida de los niños.

Existen algunas formas saludables de que los niños tomen decisiones (y por lo tanto una sensación saludable de poder) que son:

  • Preguntarle qué zapato quiere ponerse primero o qué camisa le gustaría usar
  • Involucrarlos en decisiones familiares, como dónde ir de vacaciones
  • Dejarlos decidir qué quieren cenar
  • Dejarlos elegir el cuento para irse a dormir (aunque usted lo haya leído miles de veces y ya está cansado)

Hay muchas maneras de crear oportunidades para que los niños tomen decisiones dentro de su crianza. ¿Qué otras maneras se le pueden ocurrir?

Hacer buenas elecciones

Brindarle a sus niños la oportunidad de toma decisiones es muy importante pero ¿cómo los ayudamos a que hagan buenas elecciones?

  1. Deje que el niño en edad escolar y preescolar tomen decisiones aunque crear que van a cometer errores. Está bien dejar que el niño se equivoque a veces. Así es como el ser humano aprende a ser mejor. No podemos enseñarle a discernir entre lo que está bien y lo que está mal si nunca conocemos el resultado de una mala decisión. Hacer algo simplemente porque un adulto lo ordenó no nos ayuda a tener autoconfianza. Más allá del amor, a veces queremos proteger a los niños para que no se equivoquen, pero esto no es lo que aparenta ser.

    Ayude a su niño a ser un científico en el laboratorio de la vida. Los científicos hacen predicciones, las prueban y luego las reflejan en el resultado después de ver si eran correctas. Ayude a los niños a pensar en los posibles resultados de sus decisiones con anticipación, sin decirles qué opción cree que deberían tomar. Luego, sin decir "te lo dije" ayúdelos a reflejar qué ha pasado y qué deberían hacer diferente la próxima vez.

  2. Sea un modelo de buenas decisiones a seguir. Tome buenas decisiones en su vida e indíqueselo a su niño cuando lo está haciendo. Por ejemplo, puede decir "me comería ese refrigerio pero arruinará mi apetito" o "iba a decir una mala palabra al conductor que está en el auto de adelante pero no lo haré".

    La filosofía tradicional de los nativos americanos les exige a los adultos no tomar sus decisiones en base a lo que creen que es conveniente para sus niños sino en lo que piensan que será lo mejor para sus descendientes de siete generaciones en la actualidad.