Cómo lidiar con las conductas desafiantes de su hijo

Guiar y disciplinar a los niños pequeños es una tarea compleja que requiere habilidad y medidas específicas —algo que exige mucha demanda de parte suya antes, durante y después de un día difícil en el trabajo. Incluso es más complicado cuando hay hermanos de distintas edades, que necesitan ser tratados de manera diferente —y todos al mismo tiempo.

A continuación, le ofrecemos algunos consejos importantes y fundamentales:

  • No importa cuál sea la situación: guarde la calma. Intente encontrar la manera de no tomarse la "mala" conducta de su hijo a nivel personal. Recuerde que lo que presencie —gritos, insultos, crisis o lo que fuera— son solo conductas, no más que eso. Detrás de esas "malas" conductas se esconde la esencia del niño, que espera encontrarse con un adulto amable para develar lo que esconde y lo que intenta expresar de una manera desesperada. Responda a estas actitudes con conductas tranquilas, firmes y cariñosas una y otra vez.
  • La mayoría de las luchas que enfrenta con su niño tienen que ver con el poder. El niño comienza a darse cuenta que tiene cierto poder en su mundo, y el primer y mejor espacio donde puede probarlo es con usted. Asegúrese de ofrecerle al niño oportunidades para experimentar ese poder todos los días, por ejemplo, elegir qué camisa quiere ponerse o qué juguete quiere limpiar primero. Y si comienza una pelea, recuerde que usted, el adulto, es el que debe controlar ese poder. Sea firme. No repita lo que dijo. El niño lo escuchó la primera vez. Sea rápido a la hora de aplicar un castigo (no ver televisión ni jugar, con suerte algo que esté relacionado con la causa del problema que generó el caos).
  • También es muy importante que sepa que sus conductas puedan provenir de sus propias necesidades insatisfechas, probablemente de la infancia. Asegúrese de identificar con honestidad cuáles son los puntos débiles que su hijo ha descubierto para presionarlo y por qué esas flaquezas aparecen en primer lugar. El mayor obsequio que puede brindarle al niño es sanar sus propias heridas. Si no lo hace, es probable que sin darse cuenta hiera a la persona que más ama: a su hijo.
  • Y recuerde lo más importante: cuando piense en una nueva estrategia para modificar la conducta de su hijo, es muy probable que las cosas empeoren antes de mejorar. Confíe en la posibilidad de que puede haber otro método que funcione y dele tiempo al niño para que lo pruebe. ¡Y compruebe que lo hará!

Como dicen "la única salida es atravesarlo", y una vez que establezca una nueva relación con su hijo, verá que tanto usted como él son completamente capaces de reflejar lo mejor de cada uno.